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UNA HISTORIA DE ESPIONAJE BOTÁNICO |
Helga Lindorf
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Un documento depositado en el Archivo General de la Nación, en Caracas, da cuenta de una interesante historia en la cual el oficio del naturalista se vio aparentemente ligado al contrabando o al espionaje. En aquellos tiempos en los cuales las potencias europeas luchaban y se valían de cualquier medio para dominar la economía mundial, una actividad científica como la recolección de plantas medicinales, si bien hoy podemos evocarla revestida de un halo de romanticismo, podía ser utilizada como disfraz para el cumplimiento de misiones con oscuros fines mercantiles, políticos o de reconocimiento militar. Veamos lo que ocurrió en Caracas en pleno siglo XVIII
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